7 abr. 2015

zampullín cuellinegro



El pasado fin de semana aprovechando los últimos días de semana santa nos acercamos a Laredo y desde allí me desplacé a Santoña. Tenía localizada la zona donde hacían acto de presencia un grupito de zampullines cuellinegros y hasta allí me desplacé con la intención de ver si había suerte y podía sacar alguna foto interesante .

Tenia muchas ganas de sacar alguna foto de los zampullines con su plumaje nupcial. Los zampullines aparecieron pero muy lejos de donde yo estaba y ademas había una iluminación con bastante contraluz, por lo que las fotos que pude sacar dejan para otra ocasión la posibilidad de sacar alguna foto con algo de calidad.


halcón peregrino

   


Me encontraba en la carretera que va desde Santoña hacia Meruelo, viendo desde un alto como los colímbos se alimentaban en la ría, cuando se me acerco un paisano que llevaba tiempo observando con los prismáticos lo que ocurría en los riscos de una cantera abandonada que quedaba a nuestra espalda.

Me comentó si había visto al halcón peregrino que estaba posado en uno de sus oteaderos, para mí fue una sorpresa tremenda que aquella cantera abandonada fuera el abrigo de una pareja de halcones peregrinos que al parecer llevan varios años criando en ese lugar.

Siguiendo sus instrucciones conseguí localizar al halcón y sacarle alguna foto aunque dada la gran distancia a la que se encontraba, no dejan de ser meros testimonios. Después disfruté enormemente de sus vuelos, que fundamentalmente fueron planeos. Daba gusto ver como se desplazaba a toda velocidad aún sin batir sus alas.


colimbo grande




Estando en la ría de Santoña esperando a los zampullines cuellinegros, me sorprendió la presencia de este ejemplar de colimbo grande, aunque su plumaje empieza ya a mostrar las pintas blancas del lomo típicas del plumaje nupcial, estas no están todavía demasiado perfiladas.

Una vez el colimbo ya se había marchado, apareció por allí Juantxu al que no tenía el gusto de conocer y al que a partir de entonces sigo su espectacular trabajo en sus fotos de digiscoping. El  fue quien me acercó hasta el lugar donde se daban cita media docena de colimbos, en un lugar donde con marea baja el curso de la ria se estrecha mucho lo que facilita la pesca de los colimbos.



6 abr. 2015

rascón

  



Estando en el parque ornitológico de Teich al salir de uno de sus observatorios, observé que una pareja vigilaba con mucha atención lo que ocurría entre los carrizos cercanos. Me quedé allí con ellos pensando que algo de interés debía retenerles allí esperando con tanta atención. Y así fue, al poco rato este rascón que os presento atravesó la pista que unía los carrizos de una charca con los de otra charca contigua. El rascón atravesó rápidamente  la zona expuesta de la pista sin vegetación y se ocultó debajo de los carrizos con la intención de llegar bajo ellos hasta la charca y ese fue el momento que tanto estábamos esperando. 

Una vez apareció debajo de los carrizos no dejamos de sacarle fotos hasta que quedo totalmente al descubierto. Fue este sin duda el momento más emocionante de la excursión que realizamos a este magnifico parque  ornitológico.



agachadiza chica






Al entrar a uno de los observatorios del parque ornitológico de Teich, vimos que una pareja observaba algo con mucho detalle a través de una de sus troneras inferiores, nos acercamos hasta ella pero no conseguíamos ver nada y no fue hasta que uno de ellos nos indico exactamente donde teníamos que mirar, cuando descubrimos a esta agachadiza chica. Tal es la capacidad de mimetismo que consiguen con su entorno que si no las ves moverse previamente, pueden pasar totalmente desapercibidas. A su plumaje mimético se añade que pueden permanecer inmóviles durante largo rato por o que es muy difícil descubrirlas, si no las ves previamente en  movimiento.

somormujo lavanco


curruca capirotada



espatula


paloma bravia


pico menor




Paseando entre observatorio y observatorio en el parque ornitológico de Teich escuchamos el potente tamborilero que producía este pico menor. Nos costó localizarlo, pero como el sonido era muy cercano, y el tamborileo por la sonoridad que tenía debía de estar produciéndose en un tronco seco o hueco, comenzamos a buscar un tronco entre los pinos de esas características y fue entonces cuando lo descubrimos.

Lydia y Carmen no salían de su asombro por el ruido tan potente que lograba producir el carpintero y se preguntaban cómo podía aguantar semejantes golpes el pájaro sin dañarse el pico y el cuello.