3 abr. 2016

curruca carrasqueña












la primavera la sangre altera...




herrerillo



somormujo lavanco






curruca cabecinegra




Esta semana santa hemos viajado a Menorca y a pesar de lo adelantada que ha sido este año, el tiempo que hemos tenido a sido muy bueno. el sol pegaba de lo lindo en las horas punta y había que protegerse de él. Hemos estado alojados en Cala Amporter en el hotel Sa Barrera y la verdad es que hemos estado muy a gusto. El propietario del hotel Roberto y sus empleados nos han tratado de forma muy familiar y lo hemos pasado estupendamente.
En el mismo hotel alquilamos un cochecito lo que nos ha permitido una movilidad extraordinaria, y prácticamente no ha habido zona de la isla que no hayamos visitado.
Desde el punto de vista del pajareo, las especies que mas he disfrutado han sido el roquero solitario, que es muy abundante en la isla y la curruca cabecinegra que también la encuentras por toda la isla.
Al no haber llevado nada para ocultarme las fotos del roquero solitario han tenido que hacerse a considerable distancia, por lo que los acercamientos no han sido grandes. Además tampoco he llevado el 500mm y las fotos están hechas con el 100-400mm. lo que también limita la posibilidad de hacer grandes acercamientos, no obstante estoy satisfecho al haber podido incluir nuevas especies en el blog




La curruca cabecinegra se encuentra presente a lo largo y ancho de toda la isla, no obstante es mucho mas fácil escucharla que verla, normalmente se encuentra siempre bajo el tupido manto de los matorrales y sólo se deja ver cuando emprende el vuelo para cambiar de arbusto.

El reclamo es una buena opción para que su curiosidad la haga salir al descubierto siempre por unos instantes, volviéndose  rápidamente a cubierto en cuanto nos descubre




roquero solitario





Es esta un ave a la que no había tenido la oportunidad de fotografiar hasta ahora, pero esta semana que hemos pasado en Menorca hemos tenido ocasión de verla en numerosos lugares. La verdad es que en prácticamente todos los acantilados que hemos visitado teniendo paciencia y escudriñando las crestas de las rocas, terminabas por descubrir al bello roquero solitario. La pena ha sido no disponer de camuflaje que me permitiera acercarme lo suficiente para conseguir unos acercamientos más potentes.

El hacerme el despistado e ir acercándome como si el pájaro no fuera mi objetivo, sólo funcionaba hasta que el ave consideraba que su distancia de seguridad se ponía en peligro, la historia terminaba en un vuelo que dejaba al roquero 50 metros más lejos de lo que estaba en un principio.

De todas formas estoy contento de haber podido fotografiar al roquero en su entorno más natural








Como podemos observar en estas fotos, el roquero también se deja ver en entornos mas urbanos, aquí lo tenemos posando en una barandilla y en una antena de televisión